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EL NIÑO AND LA NIÑA

EL NIÑO AND LA NIÑA

EL NIÑO Y LA NIÑA EN ESPAÑOL


Acerca del tiempo y el clima

Primeros estudios atmosféricos

Un meteorólogo analiza el mar

Perspectiva de la oceanografía

Llamada de advertencia

Necesidad de obtener información más detallada

El poder de un enfoque interdisciplinario

Cronología

Créditos

El Niño y La Niña: el estudio de las relaciones del océano y la atmósfera

Acerca del tiempo y el clima

El tiempo siempre ha sido una gran preocupación para los humanos. Nuestra incapacidad para controlarlo nos ha llevado a través de los años a intentar medirlo, compararlo con años anteriores y predecirlo. Sin embargo, para realizar una predicción es necesario obtener una gran cantidad de información acerca de las condiciones existentes en distintos lugares, así como un método que permita transferir dicha información entre lugares que se encuentren alejados. En la última mitad del siglo XIX, el telégrafo permitió reunir rápidamente los datos meteorológicos de distintas estaciones dispersadas por un gran área, lo que llevó a la creación de varios servicios nacionales de meteorología. La red de observación global se fue complicando durante el siglo XX, especialmente tras el lanzamiento del primer satélite en 1957. Hoy en día, los satélites, las aerolíneas comerciales y los barcos que salen al mar realizan mediciones. La información también se obtiene a través de globos sonda que las estaciones meteorológicas de todo el mundo lanzan dos veces al día a la atmósfera superior y de boyas permanentes que registran la temperatura a cientos de metros de profundidad en el océano.

A pesar de tener a nuestro servicio todos estos avances tecnológicos, incluidos sofisticados sistemas informáticos, sólo podemos pronosticar el tiempo de forma relativamente precisa con unos días de antelación. ¿Cómo es entonces posible que los climatólogos puedan anticipar el comienzo de la fase de El Niño de ENSO con varios meses de antelación? La respuesta tiene que ver con el modo en que las interacciones entre el océano y la atmósfera se desarrollan en el tiempo

Son muchos los que defienden que el fenómeno que determina el “clima” a largo plazo es el calentamiento y enfriamiento del Océano Pacífico tropical. La brisa del mar es un ejemplo común. En una tarde soleada, la tierra se calienta más rápido que el océano; a medida que el aire situado sobre la tierra se calienta y asciende, el aire situado sobre la superficie más fría del océano se desplaza hacia la costa para ocupar su lugar. El aire caliente vuelve al mar y, a continuación, desciende sobre el océano para completar el circuito. Los mismos principios se aplican al planeta en general. Durante el año, los rayos solares caen de forma más vertical sobre las zonas tropicales que sobre las latitudes medias o los polos; como resultado, los océanos tropicales absorben mucho más calor que las aguas de cualquier otro lugar. Cuando el aire próximo a la superficie del océano se calienta por las aguas ecuatoriales, se expande, asciende (llevándose el calor consigo) y se desplaza hacia los polos; el aire más denso y frío de los subtrópicos y los polos se mueve hacia el ecuador para ocupar su lugar.

En otras palabras, la atmósfera y el océano actúan conjuntamente como un motor térmico global. Esta redistribución continua del calor, que cambia por la rotación de oeste a este del planeta, causa las altas corrientes de aire y los vientos alisios que soplan en dirección oeste. Los vientos, a su vez, junto con la rotación de la Tierra, desencadenan grandes corrientes en los océanos como, por ejemplo, la corriente del Golfo en el Atlántico Norte, la corriente de Humboldt en el Pacífico Sur y las corrientes ecuatoriales del norte y el sur. En el océano tropical, los vientos alisios que soplan en dirección oeste absorben el vapor de agua que se encuentra sobre el océano y lo transportan de un lugar a otro. Esta dinámica océano-atmósfera provoca que, por ejemplo, la costa del Pacífico en América del Sur sea generalmente seca, mientras que en el lado opuesto de esa cuenca oceánica, en Indonesia y Nueva Guinea, crecen frondosas selvas. Los vientos alisios también empujan el agua caliente que se encuentra en la capa superior del océano tropical hacia el oeste. A medida que el agua caliente se acumula en el Pacífico occidental, el agua fría situada en las capas inferiores del Pacífico oriental asciende a la superficie.

Los investigadores han descubierto que si disponen de información sobre las temperaturas existentes bajo la superficie en ciertas partes del Pacífico tropical, pueden mejorar sus predicciones sobre el comportamiento de los vientos alisios con varios meses de antelación. Del mismo modo, si disponen de información sobre el comportamiento de los vientos alisios, pueden pronosticar las temperaturas de la superficie del mar.

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