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EL NIÑO AND LA NIÑA

EL NIÑO AND LA NIÑA

EL NIÑO Y LA NIÑA EN ESPAÑOL


Acerca del tiempo y el clima

Primeros estudios atmosféricos

Un meteorólogo analiza el mar

Perspectiva de la oceanografía

Llamada de advertencia

Necesidad de obtener información más detallada

El poder de un enfoque interdisciplinario

Cronología

Créditos

El Niño y La Niña: el estudio de las relaciones del océano y la atmósfera

Llamada de advertencia

A principios de los años 80, los investigadores corroboraron las ideas defendidas por Jacob Bjerknes acerca de cómo se desarrollaba el fenómeno de El Niño. Los científicos que se encontraban analizando los datos de seis eventos de El Niño ocurridos de 1950 a 1976, descubrieron que en diciembre o enero las temperaturas de la superficie del mar próximo a Perú comenzarían a subir, aunque, a diferencia de como ocurría normalmente, no bajarían a medida que fuera entrando el otoño (febrero-abril). Estas temperaturas anormalmente cálidas se desplazarían gradualmente hacia el oeste y aumentarían a medida que se fueran desplazando. Las aguas calientes del Pacífico oriental provocarían con el tiempo un descenso de la presión atmosférica, lo que causaría el cese total de los vientos alisios y, a finales de año, las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico central y oriental alcanzarían su máximo. Esta fase de El Niño duraría hasta la entrada de la primavera en el hemisferio norte, donde sus efectos se hicieron notar con más fuerza. Finalmente, las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico central comenzarían a descender, El Niño desaparecería y sería sustituido por La Niña o por condiciones normales.

Sin embargo, cuando este severo fenómeno tuvo lugar de 1982 a 1983, el desarrollo de las distintas fases en el tiempo fue inusual. La tormenta no provocó el calentamiento típico de las aguas próximas a Perú en abril. Ahora sabemos que las señales de El Niño no fueron evidentes hasta julio de 1982. Desafortunadamente, los satélites que realizaban las mediciones de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico se confundieron con la erupción en abril del volcán El Chichón de México, que había arrojado una gran nube de finas partículas a la atmósfera. Para los satélites, las temperaturas de la superficie del mar parecían más frías de lo que realmente eran. Aunque las boyas ecuatoriales estaban en su lugar, las mediciones realizadas no estuvieron disponibles hasta que se recuperaron estos aparatos varios meses después. En consecuencia, los científicos no pudieron ver la amenaza que se les acercaba.

Australia, que ya se encontraba en medio de la peor sequía del siglo, sufrió incendios devastadores y grandes pérdidas en agricultura y ganadería que se valoraron, teniendo en cuenta los daños y las pérdidas de ingresos, en miles de millones de dólares. La sequía afectó a gran parte del África Subsahariana, forzando a países exportadores de alimentos como la República de Sudáfrica y Zimbabwe a pedir ayuda a la comunidad internacional. En partes del sur de Ecuador y del norte de Perú cayeron hasta 100 pulgadas (250 centímetros) de agua durante un período de seis meses. El caudal de los ríos era mil veces mayor de lo normal. Tras su paso, El Niño dejó cerca de 2.100 muertos en todo el mundo, cientos de miles de personas evacuadas, otras tantas sin hogar y daños valorados en más de 13 mil millones de dólares.

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