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Necesidad de obtener información más detallada
Partiendo de la base de que no todos los fenómenos de El Niño son iguales y que son numerosos los factores que participan, el devastador fenómeno de El Niño ocurrido de 1982 a 1983 fue una dura prueba para el campo de la simulación por computadora. Los investigadores se dieron cuenta de que para un conocimiento más profundo de El Niño (y para poder realizar un pronóstico a tiempo) era necesario realizar una serie de observaciones más sistemáticas y detalladas que las que estaban disponibles a través de los programas en funcionamiento en ese momento. Esto hizo que se apoyara desde varios frentes un mayor esfuerzo de investigación a nivel internacional.
En 1985, el programa TOGA (del inglés Tropical Ocean-Global Atmosphere) comenzó a investigar no el océano ni la atmósfera en sí, sino las interacciones existentes entre ellos en todo el Pacífico. Subvencionado por el programa de investigación sobre el clima mundial (World Climate Research Program) de las Naciones Unidas, TOGA realizó un gran esfuerzo por obtener datos de observación fiables que permitirían la realización de pronósticos experimentales. Este programa también favoreció el desarrollo de una nueva generación de equipos de observación como, por ejemplo, boyas ancladas y controladas por satélite capaces de realizar mediciones y transmitirlas por satélite a los investigadores del clima en tiempo real. Científicos de NOAA en Seattle y colaboradores de numerosas instituciones comenzaron a controlar el Pacífico ecuatorial con estas boyas, así como con satélites, barcos e indicadores de mareas y temperaturas. El resultado fue una gran cantidad de datos sobre las corrientes oceánicas, el nivel del mar, las temperaturas del agua desde la superficie hasta 500 metros de profundidad, las temperaturas del aire, la humedad y la dirección y velocidad del viento. En la actualidad, el legado inestimable que nos ha quedado tras 10 años del programa TOGA es un sistema de 70 boyas conocido como TAO (Tropical Atmosphere-Ocean), que continúa recopilando y transmitiendo información esencial acerca del estado actual del Océano Pacífico ecuatorial y la atmósfera.

Reparación de un ATLAS (Autonomous Temperature Line Acquisition System, sistema de obtención de temperaturas autónomo), parte del sistema TAO, desde el barco Ka’imimoana de NOAA en el Océano Pacífico ecuatorial central. (Fotografía cedida por NOAA/Environmental Research Labs, Pacific Marine Environmental Laboratory) [NOAA/Laboratorios de investigaciones del medio ambiente, Laboratorio del medio ambiente marino del Pacífico]

Ubicación de las boyas del sistema TAO en el Océano Pacífico. (Oficina de proyectos de TAO /NOAA/PMEL)
Los oceanógrafos que intentaban comprender los procesos físicos básicos del océano acogieron con entusiasmo los datos obtenidos mediante el programa de control de NOAA. A finales de los años 80, los investigadores del centro meteorológico del Servicio nacional de meteorología en Washington, D.C., combinaron un modelo realista del océano con observaciones en tiempo real para proporcionar mensualmente una descripción detallada de las condiciones del Pacífico, permitiendo así a los oceanógrafos obtener una visión más completa de los procesos del océano.
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