The National Academies: Advisers to the Nation on Science, Engineering, and Medicine
NATIONAL ACADEMY OF SCIENCES NATIONAL ACADEMY OF ENGINEERING INSTITUTE OF MEDICINE NATIONAL RESEARCH COUNCIL
Current Operating Status
EL NIÑO AND LA NIÑA

EL NIÑO AND LA NIÑA

EL NIÑO Y LA NIÑA EN ESPAÑOL


Acerca del tiempo y el clima

Primeros estudios atmosféricos

Un meteorólogo analiza el mar

Perspectiva de la oceanografía

Llamada de advertencia

Necesidad de obtener información más detallada

El poder de un enfoque interdisciplinario

Cronología

Créditos

El Niño y La Niña: el estudio de las relaciones del océano y la atmósfera

El poder de un enfoque interdisciplinario

La gran cantidad de datos proporcionados por el programa TOGA, junto con las mediciones realizadas por satélite de los niveles del mar y las temperaturas de la superficie del mar no habrían servido de nada sin los avances que se realizaron al mismo tiempo en el uso de equipos informáticos para simular el comportamiento de El Niño. Todos estos esfuerzos, de científicos oceánicos por una parte y científicos atmosféricos por la otra, prepararon el terreno para los potentes modelos “conjuntos” que recopilan toda la información disponible para controlar el modo en que los cambios atmosféricos y oceánicos interactúan. Con estos modelos, es posible anticipar las fluctuaciones del clima a más largo plazo. A mediados de los años 80, un modelo conjunto estadístico, basado en una relación estadística en el tiempo entre variables seleccionadas como, por ejemplo, la presión del nivel del mar en Indonesia y las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial oriental, pronosticó el fenómeno de El Niño que comenzó a finales de 1986. Prácticamente al mismo tiempo, otros investigadores utilizaron un modelo conjunto dinámico relativamente sencillo para pronosticar el mismo evento. (Los modelos dinámicos se diferencian de los modelos estadísticos en que resuelven las ecuaciones matemáticas en una cuadrícula que incorpora datos de latitudes, longitudes y profundidades específicas.) Justo a tiempo, El Niño apareció a finales de 1986 y duró hasta la primera mitad de 1988.

En 1988 surgió una importante teoría acerca de por qué los modelos conjuntos funcionaban y se empezó a dar respuesta a la eterna interrogante de cuál de los dos, el océano o la atmósfera, era el que llevaba la batuta. Como ya sabían los investigadores, el océano y la atmósfera están inextricablemente conectados, aunque no son una pareja perfectamente equilibrada. La atmósfera, rápida y ágil, reacciona a los cambios de temperatura de la superficie del mar en cuestión de días o semanas. Por el contrario, el océano, extenso y lento, tarda meses en alcanzar un nuevo equilibrio con los cambios de los vientos. Por lo tanto, el estado del océano en cualquier momento dado es más un reflejo de vientos ya pasados, en forma de olas por debajo de la superficie del océano, que de la acción de los vientos que se están produciendo en ese momento. Los científicos sugirieron que este retraso en la reacción del océano confería ciertas propiedades caóticas que afectaban al desarrollo de los cambios en el tiempo.


Condiciones globales de El Niño y La Niña. Gradiente de temperatura: rojo, naranja y amarillo (caliente); aguamarina, verde y azul (frío). (NOAA/National Environmental Satellite, Data, and Information Service) [NOAA/Servicio nacional de información del medio ambiente por satélite]

A finales de los años 90, varios equipos de investigación de todo el mundo habían creado nuevos modelos de circulación general conjuntos o CGCM (del inglés Coupled General Circulation Model) más complejos para poder utilizar los datos de observación obtenidos mediante el sistema de boyas TAO. A principios de 1997, algunos de estos modelos revelaron una serie de señales que advertían del calentamiento del Pacífico en el horizonte. En la primavera de 1997, la NOAA advirtió al mundo sobre la llegada de un acontecimiento importante. En noviembre, El Niño alcanzaba su máximo, subiendo las temperaturas de la superficie del mar alrededor de 5 grados centígrados en 4.500 millas (7.200 kilómetros) de océano abierto, el mayor calentamiento del océano jamás registrado.

El fenómeno de El Niño ocurrido de 1997 a 1998 tuvo un impacto en la sociedad tan devastador como el de El Niño ocurrido de 1982 a 1983. California sufrió tormentas durante muchos meses que destruyeron y dañaron más de 1.400 viviendas, desapareciendo laderas enteras por el agua. Alrededor de 90 personas murieron sólo en los Estados Unidos, de las cuales 39 se produjeron en Florida, que fue arrasada por una serie de tornados aparentemente fortuitos. Fueron muchas las personas que atribuyeron estos tornados al impacto de El Niño sobre la corriente de aire. Indonesia sufrió incendios que quemaron bosques y zonas ricas en turba que ennegrecieron el cielo de todo el sudeste de Asia. En la costa de Perú, el número de peces disminuyó drásticamente, afectando a las poblaciones locales de focas, leones marinos, pingüinos Humboldt y aves marítimas como gaviotas y golondrinas de mar. En México, se produjeron devastadores incendios que quemaron preciados bosques. En Panamá, la sequía y el bajo nivel de agua de los lagos que alimentaban el Canal de Panamá forzaron a las autoridades a restringir el paso de embarcaciones por el canal por primera vez en 15 años.

Aunque El Niño fue desastroso, pudo haber sido peor. La advertencia anticipada de la llegada de este fenómeno permitió plantar a los campesinos de la parte nordeste de Brasil, propensa a sufrir sequías, especies resistentes al calor. Los residentes del condado de Los Ángeles en California decidieron aunar fuerzas para despejar los canales inundados, reforzar los diques y distribuir sacos de arena en áreas propensas a inundarse. El número de pólizas de seguro contra inundaciones contratadas por los californianos aumentó de menos de 265.000 a más de 333.000. Los residentes de las Islas Galápagos pavimentaron carreteras, instalaron nuevos sistemas de drenaje y reforzaron servicios básicos como los de comunicaciones y agua.

Gracias a los esfuerzos conjuntos de oceanógrafos y científicos atmosféricos, ahora disponemos de mecanismos que pueden hacer que con el tiempo las fluctuaciones del clima sean tan fáciles de predecir como el tiempo que hará mañana en algunos lugares del mundo. A partir de una investigación inicial para averiguar las razones por las que las lluvias monzónicas no se habían producido en la India y una serie de investigaciones básicas acerca de los procesos físicos que intervienen en el océano y la atmósfera, se han obtenido una serie de conocimientos inestimables que permiten orientar la actividad humana como preparación para los grandes cambios de la estructura climatológica del planeta.

Sección Anterior | Sección Siguiente

RSS News Feed | Subscribe to e-newsletters | Feedback | Back to Top