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Sonido desde el silencio: el desarrollo de los implantes cocleares![]() El oído interior produce sonido Los experimentos realizados en el laboratorio de Hudspeth y en otros lugares han revelado detalladamente el funcionamiento de las células pilosas, pero parece ser que el oído interno todavía puede deparar algunas sorpresas. Uno de los descubrimientos más extraños que se han realizado recientemente sobre la audición es el fenómeno de las "emisiones otoacústicas". En 1977, David Kemp, del Instituto de Otología y Laringología de Londres, descubrió que la cóclea no sólo recibe sonidos, sino que también los produce. La mayoría de nosotros estamos familiarizados con el fenómeno del tinnitus, un zumbido en los oídos. Resulta que en muchos casos el tinnitus no es un fenómeno totalmente subjetivo; algunas veces cuando sus oídos resuenan, ¡están resonando realmente! Al colocar micrófonos de gran sensibilidad en los oídos se confirma que algo dentro de la cóclea está emitiendo sonidos, actuando como un altavoz minúsculo. Las emisiones otoacústicas no son simples curiosidades de laboratorio. Han demostrado ser importantes tanto en investigaciones clínicas como básicas. En los consultorios de audición, los audiólogos están descubriendo que los dispositivos para medir emisiones otoacústicas sirven para realizar pruebas auditivas, especialmente a recién nacidos, niños pequeños y otras personas que no pueden hablar. Por ejemplo, los recién nacidos no pueden cooperar en pruebas de audición normales porque no pueden decir si escuchan algo. Todas las personas con audición normal producen emisiones otoacústicas estimuladas, por lo que la presencia de emisiones otoacústicas significa normalmente que un recién nacido puede oír y su ausencia significa que el recién nacido padece de un trastorno auditivo. Los científicos están tratando de determinar en el laboratorio la causa de las emisiones otoacústicas y si desempeñan una función en la audición normal. Existen dos tipos de células pilosas: internas y externas. Las pruebas actuales señalan a las vibraciones de las células pilosas externas como la fuente de las emisiones otoacústicas. Durante muchos años, las células pilosas externas fueron un misterio. En 1966, Heinrich Spoendlin observó que, aunque existen tres veces más células pilosas externas que internas, más del 90 por ciento de las fibras de los nervios auditivos se conectan con las células pilosas interiores. En 1985, William E. Brownell, actualmente en la Escuela de Medicina de Baylor, descubrió que las células pilosas externas vibran si se exponen a un campo eléctrico alterno. Esta observación, combinada con una observación previa de que las células del pelo exteriores producen un campo eléctrico cuando se estimulan por sonido, llevaron a los científicos a darse cuenta de que las células pilosas externas generan y se estimulan por su propio campo eléctrico. Este sistema de retroalimentación positivo es probablemente la causa de las emisiones otoacústicas y podría hacer que las células pilosas internas sean más sensibles y más capaces de detectar diferencias sutiles en la frecuencia del sonido. Si usted puede detectar la diferencia entre Si y Si bemol, se lo debe agradecer a las emisiones otoacústicas. Otra prometedora vía de investigación se centra en cómo se producen daños en las células pilosas mediante sonidos fuertes, infecciones, y algunos medicamentos (véase el cuadro marginal sobre las cinco causas principales de la pérdida de audición). Cuanto más se sepa sobre lo que daña a las células pilosas, más se podrá hacer para conservarlas. Existen también indicios interesantes de que los científicos podrían averiguar cómo regenerar las células pilosas en personas que las han perdido. En mamíferos y aves, las células pilosas se producen generalmente sólo durante el desarrollo embrionario; y una vez que se pierden, no se pueden reponer jamás. Pero los peces y los anfibios producen células pilosas nuevas durante toda su vida. En 1987, D.A. Cotanche, de la Universidad Médica de Carolina del Sur, y R.M. Cruz, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia, descubrieron separadamente que las células secundarias del pollo equivalentes al órgano de Corti pueden sustituir las células pilosas dañadas incluso en pollos jóvenes. Científicos de todo el mundo están trabajando para determinar si es posible regenerar las células pilosas en los mamíferos, especialmente en humanos, y si es así, cuál es la mejor manera de hacerlo. Aunque todavía no existen respuestas definitivas, algunos investigadores creen que existe una base razonable para la esperanza. Si se cumple la esperanza, cientos de años de investigaciones básicas sobre la audición culminarán algún día en una cura verdadera de los problemas auditivos. |
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