1. Herencia. Por lo menos 100 síndromes hereditarios pueden provocar la pérdida de la audición.
2. Infecciones, tales como la meningitis bacteriana y la rubéola.
3. Trauma acústico producido por la exposición aguda o crónica a sonidos fuertes.
4. Medicamentos tales como estreptomicina, tobramicina, y agentes quimioterápéuticos como la cisplatina.
5. Se cree que la presbiacusis, la pérdida de la audición en edades avanzadas, es el resultado de traumas acústicos repetidos y del progresivo endurecimiento con la edad de los vasos sanguíneos microscópicos del oído interno.