El desarrollo de la resonancia magnética


Una ventana abierta a la curación
de la mente y el cuerpo:
el desarrollo de la resonancia magnéticaAunque la falta de vocalización al hablar o una parálisis parcial pueden ser simplemente indicios de un ataque o una migraña, también pueden ser síntomas de un infarto cerebral. Los infartos cerebrales son la tercera causa de muerte en los Estados Unidos y una de las principales causas de discapacidad grave. Más de 3 millones de personas que han sobrevivido a un infarto cerebral han quedado incapacitadas para trabajar o cuidar de sí mismos. Por esta razón, cuando un paciente entra en una sala de urgencias con estos síntomas, los médicos deben realizar un diagnóstico crucial sin perder un segundo. Aunque el número es aún reducido, son cada vez más los hospitales que pueden realizar una resonancia magnética ultrarrápida del cerebro del paciente mediante una técnica denominada resonancia magnética funcional. En tan sólo unos minutos, el escáner revela no sólo si el paciente ha sufrido un infarto cerebral sino también qué parte del cerebro corre peligro. La urgencia de este diagnóstico no se debe subestimar. Como dijo una vez un neurólogo "Tiempo es cerebro. Cuanto antes se realice el diagnóstico y comience el tratamiento, mayor será la parte del cerebro que se podrá salvar." Esta herramienta para el diagnóstico de infartos cerebrales representa la primera aplicación clínica importante de la resonancia magnética funcional. Desde principios de la década de 1990, la resonancia magnética funcional ha ayudado a los investigadores en neurología a aprender más sobre el funcionamiento del cerebro, ya que les permite observar los cambios que se producen en la composición química de distintas zonas, así como los cambios que se producen en la circulación de los fluidos en cuestión de segundos o minutos. La resonancia magnética funcional también se puede utilizar para comprender mejor la fisiología de otros órganos. La resonancia magnética convencional, que proporciona imágenes detalladas de la estructura anatómica, también cumple una función esencial en la observación de otras partes del cuerpo. Permite detectar síntomas de esclerosis arterial en el corazón, así como hernias de disco, cartílagos rotos y tumores en la columna vertebral, los huesos y las articulaciones. En todos estos casos, la resonancia magnética se realiza sin necesidad de dolorosas intervenciones. Las investigaciones básicas que dieron lugar a la resonancia magnética y a la resonancia magnética funcional se iniciaron en una serie de laboratorios de física en las primeras décadas del siglo XIX. El siguiente artículo describe el camino, con frecuencia tortuoso, que se ha recorrido durante los últimos 70 años desde el trabajo que realizaron una serie de científicos que simplemente investigaban la naturaleza de la materia hasta las aplicaciones actuales que permiten en última instancia salvar numerosas vidas. 
Como se muestra en esta serie de secciones transversales que representan la respuesta media de siete individuos durante la realización de una serie de tareas de atención visual, los investigadores pueden utilizar las imágenes obtenidas por resonancia magnética funcional para realizar un seguimiento de la actividad en distintas zonas del cerebro. Por ejemplo, una parte del cerebro desarrollaba una gran actividad (fila superior, en azul) cuando la atención se centraba en algo en concreto, mientras que otras zonas del cerebro estaban más activas durante otras tareas visuales (en amarillo y rojo). (E. Wojciulik y N. Kanwisher, Fig 4d, Neuron 23: 747-64, 1999 © Cell Press)

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