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Contenido
Primera Página
La hepatitis B: una enfermedad debilitadora
La búsqueda de pistas en la sangre
Una muestra de sangre decisiva
Una conclusión sorprendente
La revolución en el análisis de sangre
¿Y qué ocurrió con esas partículas?
Una vacuna para prevenir el cáncer de hígado
Desvelado el ABC de la hepatitis
Cronología
Créditos
  La historia de la hepatitis B

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Desvelado el ABC de la hepatitis

Animados por el éxito en la identificación del virus de la hepatitis B, muchos investigadores continuaron las investigaciones con el objetivo de aumentar el conocimiento del virus de la hepatitis A, así como de otros virus sospechosos de provocar hepatitis. En 1973, Stephen M. Feinstone y sus colegas del NIH utilizaron un microscopio electrónico para observar partículas virales en las deposiciones de individuos infectados. Casi al mismo tiempo, Hilleman y sus colegas de Merck definieron y caracterizaron el virus de la hepatitis A que Feinstone había purificado a partir de hígados de monos tití. En 1996, Hilleman y sus colegas habían elaborado una vacuna contra la hepatitis A de virus atenuados (es decir, una vacuna elaborada con virus modificados de tal forma que no pueden causar la enfermedad), cuyo uso general fue autorizado. Los laboratorios SmithKline Beecham desarrollaron otra vacuna contra la hepatitis A.

En 1978, el gastroenterólogo italiano Mario Rizzetto y el virólogo molecular John Gerin, de la Universidad de Georgetown, descubrieron el virus delta, o virus de la hepatitis D. Este extraño virus depende del virus de la hepatitis B para sobrevivir, y en combinación con la hepatitis B provoca una forma mucho más severa de la enfermedad. En 1983, Mikhail Balayan, del Instituto de Poliomielitis y Encefalitis víricas de Moscú, descubrió el virus de la hepatitis E. Al igual que la hepatitis A, la hepatitis E se propaga a través de alimentos y agua contaminados, y aparece normalmente durante epidemias localizadas.

A pesar de los análisis de sangre para la hepatitis B, algunos pacientes seguían desarrollando una hepatitis post-transfusión denominada hepatitis "no A no B". Los científicos sospechaban la existencia de otro u otros virus que se podían transmitir por vía sanguínea y dirigieron su atención al desarrollo de estrategias para, en primer lugar, aislar la hepatitis no A no B y, posteriormente, una prueba para identificarla en la sangre. Tras alcanzar estos logros, tenían la esperanza de poder desarrollar algún día una vacuna recombinante. Pero el agente causante de la hepatitis no A no B demostró ser especialmente elusivo. En 1983, Chiron Corporation comenzó a patrocinar un largo programa de investigación para resolver el rompecabezas, en el que colaboraban Daniel Bradley, del Centro de Control y Prevención de Enfermedades, y Michael Houghton, George Kuo y Que Lim Choo y sus colegas en Chiron. Bradley, que había estado estudiando a chimpancés infectados con suero humano que contenía el agente o agentes de la hepatitis no A no B, proporcionó suero contaminado de chimpancés a Chiron. En 1989, Michael Houghton y sus colegas marcaron el comienzo de una nueva era en el descubrimiento de agentes infecciosos cuando utilizaron técnicas de biología molecular para clonar el agente causante de la hepatitis C, responsable del 80 ó 90 por ciento de los casos de hepatitis no A no B. Esto supuso una gran hazaña científica, porque el agente desconocido, a diferencia de otros virus de la hepatitis identificados hasta la fecha, no había sido observado, ni había crecido en cultivos, ni tampoco se había definido inmunológicamente. Tras la introducción de pruebas sensibles y eficaces para la detección de la hepatitis C en 1990, el riesgo de hepatitis relacionada con transfusiones se encuentra en una proporción de una por cada 100.000 unidades de transfusión realizadas.

El descubrimiento en los últimos 30 años de estos virus de la hepatitis y los prometedores avances en los análisis de sangre y las vacunas llevan a los investigadores a pensar que la hepatitis viral estará controlada muy pronto y dejará de suponer una amenaza para la salud humana como lo ha sido durante miles de años.

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