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De los explosivos al gas terapéutico: el óxido nítrico en biología y medicina![]() EDRF y NO: una misma sustancia El descubrimiento del EDRF hizo que las investigaciones aumentaran súbitamente, con numerosos grupos de investigación de todo el mundo contribuyendo en la búsqueda de la identidad de este factor. Sin embargo, hicieron falta seis años de intensa investigación para descubrir que EDRF y NO eran una misma sustancia. De 1980 a 1986, el número de informes que reflejaban las similitudes entre ambas sustancias iba aumentando de forma gradual. Desde la perspectiva actual, esto podría parecer una acumulación de datos inevitable, sin embargo en aquel momento la situación era bastante confusa. El NO es un radical libre extremadamente reactivo, el resultado de la existencia de un electrón no apareado en la órbita externa de la molécula. Esta alta reactividad hizo que los científicos que intentaban centrarse en el EDRF, alteraran muchas veces sin darse cuenta los niveles de NO al intentar detener otros procesos moleculares, lo que llevaba a los investigadores a la conclusión errónea de que estos otros procesos eran los responsables de la producción de EDRF. Además, el NO por sí solo no parecía ser un buen candidato para actuar como mensajero celular. Por ejemplo, al unirse con oxígeno provoca la formación de dióxido de nitrógeno (NO2), un gas corrosivo que se convierte fácilmente en ácido nítrico. (Observe que NO y NO2 son diferentes del óxido nitroso o N2O, el "gas hilarante" utilizado por los dentistas como anestésico.) Ninguna molécula de señalización biológica conocida hasta entonces era un radical libre, y menos un radical que era un gas tóxico. Sin embargo, no dejaban de descubrirse nuevas coincidencias. Para comenzar, tanto el EDRF como el NO causaban la dilatación de los vasos sanguíneos mediante la activación de la GC. Ésta y otras evidencias llevaron a Ferid Murad a proponer en 1986 que el EDRF se podía considerar un "nitrato endógeno". Los experimentos decisivos que permitieron identificar el EDRF como NO fueron llevados a cabo de forma independiente por Ignarro en Tulane y la Universidad de California, Los Ángeles, por Furchgott en SUNY y por Salvador Moncada en los Laboratorios Wellcome Research en Beckenham, Inglaterra. Los tres investigadores descubrieron que tanto el NO como el EDRF se descomponían en cuestión de segundos, se estabilizaban en las mismas condiciones y se desactivaban mediante el mismo grupo de tratamientos químicos. Además, Ignarro descubrió que el NO y el EDRF sufrían las mismas reacciones al entrar en contacto con una sustancia química compleja, hecho que sería improbable a menos que el NO y el EDRF fueran idénticos. Por todo esto, se identificó el EDRF químicamente como NO.
El neurotransmisor u hormona se une a los receptores situados en las células endoteliales que revisten la arteria, que reaccionan liberando óxido nítrico. Las moléculas de NO se desplazan del endotelio a las células musculares lisas donde activan una enzima, la guanil ciclasa (GC). La GC convierte el trifosfato de guanosina en monofosfato cíclico de guanosina (cGMP). Tras una serie de reacciones celulares (triángulos amarillos), las células musculares lisas se relajan (flechas turquesa y blanca) y el vaso sanguíneo se dilata. (Ilustración de John W. Karapelou, © 1998) En julio de 1986, Ignarro y Furchgott presentaron sus resultados ante una audiencia escéptica en una conferencia celebrada en la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota. Ignarro pensaba que "ninguna persona" de las presentes en aquella conferencia les había creído, sin embargo cuando se publicaron los datos en 1987 y 1988, la opinión se puso de su lado. Moncada zanjó la discusión con un importante artículo publicado en 1987. En este artículo al que se ha hecho referencia frecuentemente, Moncada demostró claramente que el NO era producido por células endoteliales. Primero, calculó la cantidad de NO producido por un conocido relajante (bradicinina) que actúa sobre células endoteliales cultivadas. A continuación, añadió exactamente esa cantidad de NO a un vaso sanguíneo y demostró que el NO añadido podía causar una reacción de relajación completa. Por lo tanto, las acciones de NO podían explicar las acciones del EDRF. En un comentario adjunto al artículo de Moncada se describían estos hallazgos como "la culminación de una de las sagas más interesantes en la fisiología y farmacología vascular". |
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