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Contenido
Primera Página
Una enzima fantástica
Inhibidores de diseño
El reto del SIDA
Detener la replicación viral
Dar en el blanco
Nuevas perspectivas
Cronología
Créditos
  El desarme de un virus mortal: las proteasas y sus inhibidores

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Nuevas perspectivas

A pesar de su eficacia demostrada, los inhibidores de la proteasa presentan inconvenientes. Por un lado, no funcionan con todo el mundo. Por otro, debido a que el VIH muta a gran velocidad, la resistencia del virus se ha convertido en un problema. Y cuando los inhibidores de proteasa funcionan, pueden provocar graves efectos secundarios. Por ejemplo, los inhibidores de proteasa pueden alterar drásticamente la forma en la que el organismo metaboliza y almacena la grasa. Algunos pacientes de SIDA han de tomar otros fármacos para contrarrestar los efectos secundarios, entre los que se incluyen náuseas, diarrea, cálculos renales, depresión y ansiedad.

Las compañías farmacéuticas continúan trabajando para desarrollar nuevas generaciones de inhibidores de proteasa más seguros, al mismo tiempo que intentan averiguar la forma de evitar que el virus se haga resistente a los fármacos. Mientras tanto, los investigadores están descubriendo que puede mejorarse la acción de los inhibidores actuales combinándolos de distintas formas. Por ejemplo, algunos inhibidores ralentizan el metabolismo de los fármacos en el hígado, lo que podría utilizarse para prolongar el tiempo que otros inhibidores de proteasa permanecen en el cuerpo. Por tanto, un inhibidor de la proteasa podría ayudar a disminuir la dosis necesaria de otro.

El éxito de los inhibidores de proteasa en el tratamiento del SIDA, aunque moderado, ha desencadenado un enorme interés por su utilización en otras enfermedades. En la actualidad, se han descubierto las estructuras de las proteasas encontradas en el virus de la hepatitis C, en el citomegalovirus, un virus similar al herpes responsable de infecciones de órganos mortales en enfermos de SIDA, y en el rinovirus, más conocido como el causante del resfriado común. Mientras los científicos intentan descubrir más estructuras de proteasas de virus, comienzan a ser conscientes de la importancia de las proteasas más allá de las enfermedades virales. Por ejemplo, es posible que las proteasas estén relacionadas con la osteoporosis y la inflamación, y pueden destruir las células cerebrales de forma inadecuada, contribuyendo así a los infartos cerebrales o a la enfermedad de Alzheimer.

El verdadero éxito de los inhibidores de las proteasas del VIH radica en su efecto revolucionario en el diseño de fármacos actual. Las proteasas del VIH constituyen en la actualidad el modelo para el diseño de fármacos basado en estructuras, incluidos los recientes intentos de diseñar vacunas contra los virus. Las técnicas desarrolladas durante los últimos 10 años en la búsqueda de inhibidores de las proteasas del VIH se basó en los cimientos de las investigaciones básicas sobre cristalografía de rayos X y aminoácidos. Gracias a los científicos que intentaron conocer mejor la bioquímica, los pacientes de una enfermedad mortal pueden comenzar a pensar de nuevo en su futuro.

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