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Contenido
Primera Página
Un caso de confusión de identidad
Cómo se encontró la causa de la enfermedad
"...una sustancia diferente de las proteínas y las sales..."
Acercándose al raquitismo
¿Animal, vegetal o mineral?
Vínculo de la vitamina D con el control del calcio
Más que sólo una forma de regular el calcio
Cronología
Créditos
  Para aclarar el enigma de la vitamina D

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Acercándose al raquitismo

Para esta época, muchos estudios ya habían puesto atención nuevamente en el raquitismo, que continuaba siendo un grave problema en Escocia y otras partes del norte de Europa. Algunos científicos que enfocaron el problema desde otro punto de vista, encontraron la casi olvidada información respecto a la efectividad de la luz del sol. En 1892, el científico británico T. A. Palm encontró una relación entre la distribución geográfica del raquitismo y la proporción de luz solar en la región. En 1913, H. Steenbock y E. B. Hart, de la University of Wisconsin, lograron una relación más cercana al mostrar que cabras en producción de leche mantenidas en ambientes interiores pierden gran parte de su calcio esqueletal, mientras que las mantenidas al aire libre no lo pierden. Seis años después, en 1919, el científico alemán K. Huldschinsky realizó un experimento notablemente innovador, y curó el raquitismo de niños utilizando luz ultravioleta producida artificialmente. Dos años después, los investigadores Alfred F. Hess y L. F. Unger de Columbia University mostraron que con simplemente exponer niños raquíticos al sol, podían curarlos de la enfermedad.

Mientras tanto, en el campo de la nutrición, el médico inglés Sir Edward Mellanby, que aún veía alguna deficiencia dietética como la causa del raquitismo, decidió en 1918 experimentar con avena (porridge), alimento básico en Escocia, y alimentar a perros exclusivamente con avena. Sin darse cuenta, también mantuvo a los animales en espacios interiores durante el experimento, y por lo tanto les indujo el raquitismo. Cuando le curó la enfermedad a los perros dándoles aceite de hígado de bacalao, Mellanby naturalmente acreditó la cura a la recientemente identificada vitamina A del aceite.

Al enterarse de los experimentos de Mellanby, McCollum, quien se había mudado de Wisconsin a la Universidad Johns Hopkins de Baltimore, decidió llevarlos más adelante. En su propio trabajo de aislar la vitamina A, McCollum había encontrado que ciertos alimentos pueden contener más de una sustancia complementaria. Entonces diseñó una serie de experimentos ingeniosos para desarrollar los descubrimientos de Mellanby y descubrir qué más pudiera tener que ofrecer el aceite de hígado de bacalao. Empezó por calentar y airear el aceite para destruir su vitamina A. Como era de esperarse, el aceite así tratado dejó de curar la ceguera nocturna. Pero, para sorpresa de todos, continuó siendo eficaz contra el raquitismo. Aparentemente, el responsable era un nutrimento esencial desconocido. En la publicación de sus experimentos en 1922, McCollum siguió la designación de vitaminas en orden alfabético y, como recientemente se había nombrado a las vitaminas B y C, llamó al nuevo milagro, "vitamina D".

Primero en la University of Wisconsin y después en Johns Hopkins University, Elmer V. McCollum realizó investigación fundamental que estableció la existencia del complejo vitamínico B, vitamina A y vitamina D. (The National Academy of Sciences)

Entonces, a principios de 1920 el mundo tenía aparentemente dos curas para el raquitismo: aceite de hígado de bacalao, e irradiación, o sea, exposición a luz solar o a luz ultravioleta. A pesar de esta promesa, la enfermedad continuó siendo difícil de controlar. Aunque los médicos sabían que la luz solar era esencial para los huesos de los jóvenes, las calles de las ciudades industriales seguían tan cargadas de humo y sin sol como siempre. Y no era fácil cambiar las costumbres dietéticas de la gente para que incluyan las dosis prescritas de aceite de hígado de bacalao.

Luego vinieron una serie de experimentos que fusionaron los experimentos de nutrición y los referentes a la irradiación, que ofrecieron una solución a esta parte crítica del misterio de la vitamina D, y que abrió el camino a una cura ampliamente disponible para el raquitismo. Durante el curso de extensa investigación de la nutrición, Harry Goldblatt y Katherine Soames, trabajando en Londres, descubrieron que cuando se daba de comer hígados de ratas irradiadas a otras ratas, ellos promovían el desarrollo, mientras que los hígados de ratas no irradiadas no lo promovían. A principios de 1920, dos equipos de científicos, H. Steenbock y A. Black, y Alfred Hess y Mildred Weinstock, siguieron esta trayectoria de la investigación, así como la información de Huldschinsky, y experimentaron más con el efecto de la luz ultravioleta sobre el alimento de las ratas.

Independientemente, los dos equipos de investigadores irradiaron piel pelada, así como otras sustancias alimenticias como aceites vegetales, yema de huevos, leche, lechuga o comida de ratas, y encontraron que la irradiación producía una sustancia que parecía funcionar contra el raquitismo tan bien como la vitamina D del aceite de hígado de bacalao. Las ratas que consumieron alimentos irradiados fueron protegidas contra el raquitismo, mientras que las que comieron alimentos o piel no irradiados no fueron protegidas. Reconociendo que la simple irradiación de ciertos alimentos habituales en la dieta de la mayoría de personas podría salvar a un gran número de niños de la enfermedad de los huesos, Steenbock patentó en 1924 el proceso de irradiación de alimentos utilizando luz ultravioleta, y donó toda futura ganancia para apoyar las investigaciones de la University of Wisconsin.

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