Global Navigation
PÁGINA PRINCIPAL

SEMILLAS DE DISEÑO

CONSERVACIÓN DEL MILAGRO DE LA VISTA: EL LÁSER Y LA CIRUGÍA OFTALMOLÓGICA

TRATAMIENTO DE LA LEUKEMIA INFANTIL

WAVELETS: VER EL BOSQUE Y LOS ÁRBOLES

EL FENÓMENO DE LA REDUCCIÓN DEL OZONO

EL DESARROLLO DE LA RESONANCIA MAGNÉTICA

PARA ACLARAR EL ENIGMA DE LA VITAMINA D

LA HISTORIA DE LA HEPATITIS B

SONIDO DESDE EL SILENCIO: EL DESARROLLO DE LOS IMPLANTES COCLEARES

EL DESARME DE UN VIRUS MORTAL: LAS PROTEASAS Y SUS INHIBIDORES

POLÍMEROS Y PERSONAS

CUANDO LA TIERRA SE MUEVE

SONDEAR LOS SECRETOS DEL OCÉANO

DE LOS EXPLOSIVOS AL GAS TERAPÉUTICO: EL ÓXIDO NÍTRICO EN BIOLOGÍA Y MEDICINA

SISTEMAS DE POSICIONAMIENTO GLOBAL: EL PAPEL DE LOS RELOJES ATÓMICOS

LAS COMUNICACIONES MODERNAS: LA REVOLUCIÓN DEL LÁSER Y LA FIBRA ÓPTICA

PRUEBAS DE GENES HUMANOS

LOCAL SEARCH


Contenido
Primera Página
De los terremotos a la deriva continental
Indicios magnéticos
Conocimientos a través del océano
Del magnetismo y el tiempo
Placas en movimiento
Aplicación del conocimiento geofísico
La ventana a un nuevo mundo
Cronología
Créditos
  Cuando la tierra se mueve

Próxima Pagína

Cuando la tierra se mueve: La tectónica de placas y la expansión del fondo oceánico

Por la mañana temprano del miércoles 18 de abril de 1906, todas aquellas personas que se encontraban en una franja de 700 millas (1.150 kilómetros) de la Costa Este de Estados Unidos (desde Coos Bay, Oregón, hasta Los Ángeles, California) se despertaron por los temblores del suelo. Pero en San Francisco el suelo hizo algo más que temblar. Un oficial de policía que patrullaba en el distrito de producción de la ciudad escuchó un estruendo y vio como la calle comenzaba a formar ondas delante de él, "como si se tratase de olas del mar viniendo hacia mí, inflándose a medida que se acercaban". Aunque la escala de medición de Richter no se desarrolló hasta 1935, los científicos han calculado que el terremoto que tuvo lugar en San Francisco en 1906 tendría una lectura de 7,8 grados en la escala de Richter. Posteriormente, esa misma mañana, un incendio que destruía todo lo que encontraba a su alrededor acrecentaba el desastre de edificios desmoronados y aplastados en la sacudida ciudad. Alrededor de 700 personas resultaron muertas, otras 250.000 perdieron sus hogares y 28.000 edificios fueron destruidos. Las pérdidas económicas se estimaron en 500 millones de dólares, casi 9.000 millones de dólares en la actualidad.

El terremoto que azotó San Francisco aquella mañana no sólo pasaría a la historia por su gran capacidad de destrucción, sino también por lo que en su tiempo parecían ser sus inexplicables características. Los científicos de aquella época conocían la existencia de la cercana falla de San Andrés y estaban familiarizados con la idea de que una parte de este tipo de grieta en la corteza terrestre podría desplazarse hacia arriba o abajo contra la otra y ocasionar un terremoto localizado. Pero, cuando los geólogos comenzaron a examinar este suceso, no fueron capaces de explicar su magnitud. Una sección muy larga de la falla se había movido a lo largo de casi 300 millas (500 kilómetros), desde San Juan Bautista, en el condado de San Benito, hasta del sur de San Francisco, hacia el norte hasta el río Mattole, en el condado de Humbold, y hacia el oeste a poca distancia del mar. El alcance de este movimiento era algo insólito. No se daría una explicación hasta seis décadas después, con la llegada de la teoría de la tectónica de placas.

La teoría de la tectónica de placas, uno de los mayores logros de la ciencia moderna, describe la superficie de la Tierra como una superficie dividida en grandes placas cuyos lentos movimientos desplazan los continentes a la deriva alrededor del globo. En los puntos de contacto entre las placas, pueden producirse sucesos catastróficos tales como erupciones volcánicas y terremotos, que a su vez pueden desencadenar las destructivas olas del océano conocidas como sunamis. La tectónica de placas sólo comenzó a ser ampliamente aceptada por los científicos especializados en el estudio de la tierra en la década de 1960. Tal y como se relata en el siguiente artículo, los investigadores, que buscaban respuestas a preguntas básicas sobre el océano y la ciencia terrestre, fueron conociendo poco a poco el funcionamiento de la corteza del planeta, un conocimiento que ahora nos permite prepararnos para el momento en que el suelo bajo nuestros pies se ondule como las olas del mar.

Próxima Pagína

 

The National Academies

|

Current Projects | Publications | Directories | Search | Site Map | Feedback

Copyright 2003 National Academy of Sciences. All rights reserved.
500 Fifth Street, N.W., Washington, DC 20001
Terms of Use & Privacy Statement