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Contenido
Primera Página
Buenas vibraciones
La navegación por sonido
Una zona de sombra acústica
Propagación del sonido en el océano
Un canal de sonido
Escuchando al océano
Examinando el interior del océano mediante sonido
Cronología
Créditos
  Sondear los secretos del océano

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Sondear los secretos del océano

Los océanos de la Tierra cubren más del 70 por ciento de la superficie del planeta; pese a todo, hasta hace poco tiempo, conocíamos menos de sus profundidades que lo que conocíamos de la superficie de la luna. Aunque la luna está muy lejos, su estudio ha sido más fácil, ya que los astrónomos han podido observar su superficie desde hace tiempo. Primero, a simple vista, y después con el telescopio, dos instrumentos que se basan en la luz. Gracias a los telescopios configurados para distintas longitudes de onda de la luz, los astrónomos modernos no sólo pueden analizar la atmósfera de la tierra, sino también la temperatura y composición del sol o de las estrellas que se encuentran a cientos de años luz de distancia. Sin embargo, hasta el siglo XX, no se dispuso de un instrumento análogo para estudiar los océanos de la tierra: la luz, que puede recorrer billones de kilómetros por la inmensidad del espacio, no puede adentrarse muy lejos en el mar.

El fenómeno adecuado para penetrar en el agua es el sonido.

 

El agua es un medio excelente para la transmisión de sonido. El sonido se desplaza cinco veces más rápido por el agua que por el aire. (Copyright, Digital Vision).

Si hubiésemos sabido cómo aprovechar la extraordinaria capacidad del sonido para desplazarse por el agua, es posible que en 1912 el Titanic hubiera podido advertir la existencia del iceberg que envió al lujoso transatlántico al fondo del Atlántico Norte y que costó la vida de 1522 personas entre pasajeros y tripulación. Este trágico suceso motivó el desarrollo de mecanismos de localización por eco, técnica que permite detectar objetos distantes mediante el envío de ondas de sonido y la captación de las ondas reflejadas. Mediante estos mecanismos, científicos e ingenieros llegaron a inventar instrumentos aún más sofisticados para la detección de submarinos durante las dos Guerras Mundiales.

Actualmente, los investigadores aplican los conocimientos que poseen acerca de cómo el sonido se desplaza por debajo del agua para llevar a cabo múltiples tareas como, por ejemplo, la detección de explosiones nucleares, seísmos y erupciones volcánicas submarinas. Del mismo modo que los astrónomos utilizan la luz para descubrir los secretos de la atmósfera, los científicos de este campo denominado oceanografía acústica utilizan el sonido para estudiar la temperatura y estructura de los océanos de la tierra, mediciones que resultan esenciales para entender el cambio climático global. Los investigadores de la acústica biológica también utilizan el sonido para estudiar el comportamiento de los mamíferos marinos y su respuesta a los ruidos submarinos generados por los humanos, lo que ayuda a orientar las políticas para la protección de la fauna y la flora oceánicas.

Todos estos usos de la acústica submarina se basan en trabajos de investigación realizados hace siglos acerca de cómo se comportaba el sonido en diferentes medios de aire y agua. Estas primeras investigaciones no tenían en un principio ninguna aplicación práctica; más bien, se debían al interés de algunos investigadores por obtener un conocimiento básico de la naturaleza. Sin embargo, a medida que las siguientes generaciones de investigadores comenzaron a desarrollar estas ideas, se sentaron las bases para el desarrollo de mecanismos y técnicas que hoy tienen gran cantidad de aplicaciones.

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